5.08.2006

Dia del humor

Pedro tenía un hijo que con dieciseis años decide dejar los estudios para ponerse a trabajar. Pedro asustado porque su hijo deje los estudios pretende conseguirle un trabajo duro que le sirva de ejemplo para que retome el instituto.
.
Se pone en contacto con un alto cargo de la Administración amiguete suyo:
- Me gustaría que buscaras un trabajo a mi hijo que no quiere estudiar más y ni tan siquiera ha terminado el bachillerato.
Al mes recibe respuesta:
- Hola Pedro, he encontrado un puesto ideal para tu hijo. Horario de mañana, poco trabajo físico, solo tiene que estar con un ordenador. Siete mil euros al mes.
- Uy, -dice Pedro- yo quiero alggo más duro para mi hijo que sepa lo que es trabajar, por favor buscame otra cosa.
Pasan los días y le vuelve a llamar.
- Pedro, tengo lo que buscabas para tu hijo, turno partido, además del ordenadro hacer fotocopias y unos recados, 4000 euros al mes.
- Gracias otra vez pero esto no es lo que busco, quiero un trabajo inferior a 400 euros, que se levante a las 6 de la mañana y vuelva a las 9 de la noche, que sepa lo que es trabajar de manera dura, sin garantias ni condiciones, que espabile y se entere lo que es bueno.
.
- Uy, Pedro, eso es más dificil, para eso, tu hijo tendrá que estudiar la Licenciatura de Documentación.

4 comentarios:

texcatl dijo...

Todos, todos los chistes tienen una verdad escondida, por desgracia.

La nuestra es esta...

Anónimo dijo...

seamos optimistas al menos....

ruchy dijo...

fffffffffff no se yooo

Odd Librarian dijo...

http://somoscrai.blogspot.com/2006/05/joven-acrquese-ac.html

Joven, acérquese acá,
¿Estima usted su pellejo?
Pues escúcheme un consejo,
que me lo agradecerá:

Arroje esa timidez
al cajón de ropa sucia,
y por un poco de argucia
dé usted toda su honradez.

Salude a cualquier pelmazo
de vales, y al saludar,
acostúmbrese a doblar
con frecuencia el espinazo.

Diga usted sin ton ni son,
y mil veces si es preciso,
al feo, que es un Narciso,
y al zopenco, un Salomón;

que el que tenga el juicio leso
o sea mal encarado,
téngalo usted de contado
que no se enoja por eso.

Al torpe déjele hablar,
sus torpezas disimule,
y adule, adule y adule
sin cansarse de adular.

Como algo no le acomode,
chitón y a tragar saliva,
y en el pantano en que viva
arrástrese, aunque se enlode.

Y con que befe al que baje,
y con que al que suba inciense,
el día en que menos piense
será usted un personaje.

Rubén Darío (que escribió este poema en la época en que trabajó en la Biblioteca Nacional de Nicaragua)